Por. Carolyne Rodríguez Bocardo
Cómo madre soltera de 11 hijos doña Joaquina Armenta encontró en la comida su vocación y su sustento, fue gracias al trabajo de sus manos así como a su esfuerzo diario que logró sacar adelante a toda su familia y la hizo posicionarse como un personaje icono de la gastronomía poblana, ya que gobernadores, alcaldes, figuras políticas y periodistas se daban cita en la 2 Oriente para degustar de su sazón.
Luego de su lamentable muerte el pasado 30 de Agosto, sus hijos han retomado su legado tras 55 años de vender tacos en el pasaje del Ayuntamiento, ya que afirmaron es su mayor herencia.
En entrevista la señora Marisela García Armenta, recordó que a pesar de venir de una familia de comerciantes doña Joaquina a sus 16 años encontró en los tacos de guisado su oficio mismo que ejerció durante 55 años.
“Para mí mi mamá fue una guerrera, ella nos enseñó que el trabajo era su vida, entonces ella nunca faltó a su trabajo”, dijo.
Las jornadas de doña Joaquina se extendían por más de 12 horas, ya que su día iniciaba a las 3:20 de la mañana y concluía pasadas las 16:00 horas.
“A mi mamá la admiraban y respetaban, para mí fue la mejor mamá del mundo, nos duele en el alma su partida, pero sabemos que dio todo por nosotros sus hijos”, dijo.
La señora Marisela, afirmó que su mamá se fue en paz, ya que, pudo despedirse de sus 11 hijos, más de 50 nietos y 30 bisnietos, así como de su demás familia y amigos.
Refirió que, el último deseo de doña Joaquina fue que sus hijos mantuvieran su unidad como familia a pesar de su ausencia y que sus enseñanzas en torno al trabajo se mantuviera.
“Ella siempre corría por cualquiera de sus hijos, nunca nos hablándonos, a pesar de ser 11 hijos“, dijo.
A unos días de su muerte, la familia se encuentra realizando el último deseo de doña Joaquina que es mantenerse unidos y trabajando.


